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¿Qué son las adicciones tecnológicas?

Las adicciones tecnológicas se refieren a la interacción proble-mática entre una persona y las diferentes pantallas: televisión, videojuegos, móvil, tableta, orde-nador y otros dispositivos.

• El uso de la tecnología puede reportar beneficios individuales, sociales, familiares, laborales y académicos, pero el abuso puede ocasionar un empobrecimiento significativo de dichas áreas. • Con fines didácticos, podemos decir que podemos hacer un uso adecuado, un uso problemático, un abuso o desarrollar una adi-ción a una o varias pantallas.

• Existe un debate entre los y las profesionales sobre si es adecua-do emplear la palabra adicción en términos clínicos y en qué casos. • Sin entrar en ese debate sí pode-mos hablar de personas que usan la tecnología de forma eficaz y adaptada a su realidad, y de otras que abusan afectando de manera negativa en su vida cotidiana. •

También existen personas con problemas emocionales y psico-lógicos previos que hacen un uso problemático de la tecnología, desarrollando nuevos problemas y otras, que, sin problemas pre-vios, al abusar de las tecnologías, desarrollan problemas emociona-les y/o psicológicos. • Debemos también diferenciar si se es adicto/a “A” Internet o “EN” Internet. Si alguien es “adicto” a la pornografía, a las compras o a las apuestas, y utiliza Internet, pode-mos decir que es un/a adicto “EN” Internet.•

En cada caso individual será nece-sario atender a variables concre-tas: psicológicas, familiares, socia-les, culturales y económicas, para hablar con rigor de este tema. • La adiciones sin sustancia (al tra-bajo, a las compras, a Internet, a los videojuegos…) son más acep-tadas socialmente que las adic-ciones a sustancias (alcohol, ma-rihuana…), pero ambas pueden causar numerosos problemas. • Sea cual sea el caso, la familia juega un papel fundamental en la prevención y en la detección y acompañamiento de personas que abusan de las tecnologías.

¿Cómo afectan a la persona?

Las adicciones tecnológicas se refieren a la interacción proble-mática entre una persona y las diferentes pantallas: televisión, videojuegos, móvil, tableta, orde-nador y otros dispositivos.

• El uso de la tecnología pu

ede reportar beneficios individuales, sociales, familiares, laborales y académicos, pero el abuso puede ocasionar un empobrecimiento significativo de dichas áreas.

• Con fines didácticos, podemos decir que podemos hacer un uso adecuado, un uso problemático, un abuso o desarrollar una adi-ción a una o varias pantallas. • Existe un debate entre los y las profesionales sobre si es adecua-do emplear la palabra adicción en términos clínicos y en qué casos.

• Sin entrar en ese debate sí pode-mos hablar de personas que usan la tecnología de forma eficaz y adaptada a su realidad, y de otras que abusan afectando de manera negati

va en su vida cotidiana.

• También existen personas con problemas emocionales y psico-lógicos previos que hacen un uso problemático de la tecnología, desarrollando nuevos problemas y otras, que, sin problemas pre-vios, al abusar de las tecnologías, desarrollan problemas emociona-les y/o psicológicos.

• Debemos también diferenciar si se es adicto/a “A” Internet o “EN” Internet. Si alguien es “adicto” a la pornografía, a las compras o a las apuestas, y utiliza Internet, pode-mos decir que es un/a adicto “EN” Internet.

• En cada caso individual será nece-sario atender a variables

concre-tas: psicológicas, familiares, socia-les, culturales y económicas, para hablar con rigor de este tema. • La adiciones sin sustancia (al tra-bajo, a las compras, a Internet, a los videojuegos…) son más aceptadas socialmente que las adic-ciones a sustancias (alcohol, marihuana…), pero ambas pueden causar numerosos problemas.

• Sea cual sea el caso, la familia juega un papel fundamental en la prevención y en la detección y acompañamiento de personas que abusan de las tecnologías.

 

Cuando una persona abusa de la tecnología suele producirse un empobrecimien-to psicológico como consecuencia de la pérdida o deterioro de las actividades off-line y las relaciones socio-familiares.Cuando se da un uso problemático de las tecnologías puede producirse algunas de estas consecuencias indi-viduales: • Suelen normalizar, justificar, mini-mizar, ocultar o negar su problema. • Tienen dificultades para limitar el tiempo de uso o controlar la conducta.

• Ponen en riesgo, pierden y/o dete-rioran sus relaciones labor

ales y/o oportunidades de negocio (en adul-tos) y los menores fracasan o tienen un menor desempeño escolar. • Sufren dependencia, tolerancia y síndrome de abstinencia de manera muy similar a las personas adictas a sustancias. • Se sienten tristes, irritados e inquietos cuando no pueden interactuar con la pantalla: móvil, tableta, consola…• Experimentan un deseo o un impul-so emocional y físico que solo se calma una vez que inicia la conduc-ta: chatear, chequear una red social, echar una partida…

• Cada vez necesitan más tiempo usando la tecnología, incluso en lugares o espacios inadecuados: en clase, en una reunión de trabajo, en una comida con familiares y amigos/as… • Cuando no

están usando la tecnología, gran parte de su tiempo lo em-plean en hablar o pensar sobre ella y en cómo optimizar su desempeño (más likes, jugar mejor, obtener lo que buscan en los chats…). Les pue-de preocupar también cómo mejorar su conexión a Internet o cómo renovar su hardware y software.• En ocasiones hacen un uso de la tecnología como una vía de esca-pe o de solución de sus problemas psicológicos o de relación con los demás.

¿Cómo afectan al entorno familiar?

Estas pueden ser algunas de las consecuencias cuando alguien o varios miem-bros de tu familia hacen un uso proble-mático de las pantallas. Si en una familia pasamos más tiempo mirando pantallas que mirándonos entre nosotros/as, muchas de las dinámicas familiares se verán afectadas.

• Será más difícil comunicarse, de-mostrarse afecto, poner normas, atender a los menores y a la pareja (si existe).• Pueden surgir conflictos o discu-siones familiares derivados directamente del abuso: horarios, uso de

dinero, uso de espacios compartidos, dejación de obligaciones do-mésticas, laborales o escolares, etc.

• Serán habituales los cambios de humor en todos los miembros de la familia: ansiedad, tristeza, irritabilidad, sentimientos de culpa, ver-güenza, insomnio…• Es frecuente la normalización, minimización y/o ocultación por parte de la familia del problema, sobre todo en la fase inicial al vi-virse como un fracaso educativo o de relación.

Recomendaciones para familias

 

PREGÚNTATE. Si eres padre o madre pregúntate primero sobre tu relación con las pantallas. ¿Puedo mejorar el uso que hago de ellas?

• DA EJEMPLO. Ofrece un ejemplo de uso responsable de las tecnologías, incluida la televisión.

• EL MUNDO OFF-LINE TAMBIÉN EXISTE. Habla sobre relaciones off-line (o que no se dan en redes), juega a juegos sin que medie una pantalla, haz deporte, cocina en familia. Realiza actividades familiares no tecno-lógicas.

• RELACIÓNATE SIN PANTALLAS. Es-tablece horarios y lugares libres de pantallas: la hora de comer y mesa del comedor, el tiempo y la mesa de estudio, la hora de ir a la cama –sin móvil–…

• RELACIÓNATE CON PANTALLAS. Usa las pantallas en compañía de tus hi-jos e hijas. Aprenderás y aprenderán.

• DESCONÉCTATE. Enseña el valor de estar solo/a y desconectar del trabajo, del estudio, de los amigos/as e incluso de la familia.

• PON NORMAS. Expresa con claridad las normas de uso de pantallas: tiempos, espacios, actividades permitidas…

• EDUCA. Evita usar la tecnología como guardería. Un ejemplo es de-jar un móvil a un hijo en un restaurante para que no moleste, o poner la tele para que coman sin protestar. ¡Si no te lo comes, apago la tele!

• DIALOGA. Conversa en familia sobre el abuso de la tecnología. A través de preguntas y reflexiones ayuda a construir un discurso crítico y veraz sobre el uso de la tecnología.

• SE CREÍBLE. Acepta la idea de que existen personas que usan la tecno-logía sin llegar a tener un problema. Evita opiniones extremas sobre los perjuicios del uso de pantallas o perderás credibilidad.

• A CORTO PLAZO. Es más efectivo para hacer prevención que hables de las consecuencias a corto plazo del abuso de las pantallas.

• SUPERVISA. Siempre desde el respeto a la intimidad y adaptándote a la edad de los menores revisa el uso de pantallas. Acuérdate que la tele, también es una pantalla.

• SE ORIGINAL. Regala objetos no tecnológicos, no premies siempre dando vía libre al uso de pantallas. ¿Una excursión? ¿Un cómic? ¿Material artístico?

• ASOCIA TIEMPO LIBRE A PREMIO. Si escribes una serie de normas cuyo cumplimento conlleva un premio diario o semanal, no asocies el pre-mio al uso de una pantalla. Es mejor, emplear la expresión, “tiempo libre” donde el menor decide si usa pantallas o no.

• LOS Y LAS EXPERTAS EN SALUD INFANTIL RECOMIENDAN: • De cero a 2 años: Ninguna pantalla.

  • • De 2 a 5 años: Entre media y una hora al día.

  • • De 7 a 12 años: Una hora con un adulto delante. Nunca mientras comen.

  • • De 12 a 15 años: Una hora y media. Supervisando actividad.

  • • Con más de 16 años: Dos horas como máximo. Dormitorios sin pantallas.

• PIDE AYUDA. Si crees que algún miembro de tu familia tiene un problema en relación con el uso de pantallas pide ayuda lo antes posible.